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Relatos breves sobre emprender
Tenía el producto listo y funcionaba perfecto.
El prototipo no fallaba.
El ingeniero estaba orgulloso.
Todo corría rápido y sin errores.
Antes de venderlo, decidió validarlo.
Habló solo con técnicos.
Todos dijeron que estaba bien hecho.
Que era sólido, escalable y correcto.
Con eso se sintió tranquilo.
Salió a ofrecerlo.
Los clientes lo miraron y preguntaron para qué servía.
No entendieron el valor.
La validación técnica había salido bien.
La validación con personas nunca pasó.
Ahí entendió que algo puede funcionar perfecto y aun así no servirle a nadie que realmente lo necesitara.
Eso suele pasar cuando nadie pregunta antes afuera.