El próximo 1 de diciembre de 2026 entra en vigencia en Chile la Ley N.º 21.719, que modifica la actual legislación sobre protección de datos personales y crea la Agencia de Protección de Datos Personales.

Y para quienes tenemos empresas, vendemos por internet, utilizamos formularios, tenemos bases de clientes o simplemente usamos WhatsApp para comunicarnos, hay un cambio importante que tenemos que empezar a mirar desde ahora.

Pero primero aclaremos algo:

No se prohíbe vender por WhatsApp.

Tampoco desaparece el email marketing ni tendremos que dejar de contactar a nuestros clientes.

Lo que cambia es algo bastante más profundo: las empresas tendrán que hacerse responsables de cómo obtienen, utilizan, almacenan y protegen los datos de las personas.

¿Qué cambia con la nueva Ley de Protección de Datos Personales?

La Ley 21.719 moderniza la regulación chilena sobre protección de datos y establece principios que las organizaciones deberán considerar cuando traten información personal.

Entre ellos están la licitud y lealtad, la finalidad y la proporcionalidad.

Esto significa, por ejemplo, que los datos deben obtenerse y utilizarse de manera lícita, para finalidades específicas y limitándose a aquellos que realmente sean necesarios.

Además, cuando el tratamiento se basa en el consentimiento de una persona, este debe ser libre, informado, específico, previo e inequívoco.

Y hay otro elemento particularmente importante: la empresa debe ser capaz de acreditar la licitud del tratamiento de los datos.

Fuente oficial: Biblioteca del Congreso Nacional, Ley N.º 21.719.

Entonces, ¿qué pasa con WhatsApp?

Este probablemente será uno de los principales desafíos para muchas pequeñas empresas.

Durante años se ha vuelto habitual guardar números de clientes, construir planillas, recibir bases de contactos, comprar bases de datos o simplemente escribirle a alguien porque conseguimos su teléfono en alguna parte.

Con la nueva regulación será especialmente importante saber de dónde provienen esos contactos y cuál es la base que permite utilizar sus datos.

BioBioChile lo explica de manera bastante simple en un artículo publicado el 14 de agosto: las empresas podrán continuar realizando campañas mediante WhatsApp o correo electrónico, pero deberán contar con una base legal válida para tratar esos datos y poder acreditarla.

Por eso las bases de datos compradas, descargadas o recibidas de terceros pueden convertirse en un riesgo cuando no existe respaldo suficiente sobre el origen de esos datos o su autorización para utilizarlos.

El “no me escribas más” también cambia

Hay otro punto que me parece especialmente relevante.

Cuando una persona no quiere recibir publicidad, la nueva regulación reconoce el derecho de oposición al tratamiento realizado exclusivamente con fines de marketing directo.

Es decir, dejar de contactar a alguien que manifiesta su oposición no debería depender simplemente de la buena voluntad de quien administra el WhatsApp de la empresa.

La propia ley reconoce expresamente este derecho respecto del marketing directo.

Esto obligará a las empresas a ordenar mejor sus procesos comerciales.

No se trata solamente de vender.

También tendremos que aprender a administrar correctamente la información que nuestros clientes nos entregan.

El desafío que viene para las pymes

Probablemente este sea uno de los puntos más complejos.

Las grandes empresas pueden tener equipos legales, sistemas de gestión de clientes, áreas de tecnología y protocolos especializados.

Una pequeña empresa muchas veces tiene algo bastante diferente:

un celular, WhatsApp, un Excel con clientes, formularios de Google, correos electrónicos y distintas herramientas digitales conectadas entre sí.

Por eso el desafío no será solamente entender la ley.

Será ordenar la empresa.

Antes de diciembre, vale la pena comenzar a preguntarse:

  • ¿Qué datos de mis clientes estoy guardando?
  • ¿Para qué los necesito?
  • ¿De dónde obtuve cada contacto?
  • ¿Quién puede acceder a esa información?
  • ¿Dónde está almacenada?
  • ¿Qué hago cuando alguien pide que deje de contactarlo?
  • ¿Qué proveedores o plataformas tienen acceso a esos datos?

BioBioChile señala entre las medidas prácticas que las empresas deberían revisar un inventario de tratamientos de datos, la base legal correspondiente, su política de privacidad, canales para solicitudes de las personas, contratos con proveedores que acceden a información y procedimientos frente a incidentes.

Y aunque implique más trabajo, me alegra que exista este límite

Esta es probablemente la parte de la ley que más me interesa.

Porque emprender también necesita límites.

Durante mucho tiempo normalizamos prácticas digitales simplemente porque técnicamente podíamos hacerlas.

Conseguir un número y escribir.

Agregar personas a grupos de WhatsApp sin preguntar.

Comprar bases de datos.

Enviar mensajes comerciales una y otra vez.

Guardar información de clientes durante años sin preguntarnos para qué la seguíamos teniendo.

Pero que podamos hacer algo no significa necesariamente que debamos hacerlo.

Como emprendedor, esta ley probablemente me obligará a cambiar procesos, ordenar información y preocuparme mucho más por cómo gestiono los datos.

Y me parece bien.

Porque detrás de cada número de teléfono, correo electrónico o registro de una base de datos hay una persona.

Una persona que debería poder decidir quién utiliza sus datos y para qué.

Quizás el desafío no sea dejar de vender, sino aprender a vender mejor

La nueva ley no significa que tengamos que abandonar WhatsApp, los formularios o el email marketing.

Significa que tendremos que profesionalizar cómo los utilizamos.

Y quizás eso termine siendo positivo para las propias empresas.

Porque construir una base de clientes que voluntariamente quiere recibir información de tu negocio probablemente sea mucho más valioso que tener miles de números de personas que nunca pidieron que les escribieras.

Los próximos meses serán importantes para revisar procesos y prepararnos.

La Ley N.º 21.719 entra en vigencia el 1 de diciembre de 2026, por lo que todavía existe tiempo para entenderla y comenzar a ordenar nuestras empresas.

Y quizás ese sea el cambio de mirada que necesitamos:

los límites no necesariamente frenan los negocios. A veces nos obligan a hacerlos mejor.

Fuentes

Biblioteca del Congreso Nacional de Chile: texto oficial de la Ley N.º 21.719, que regula la protección y el tratamiento de los datos personales y crea la Agencia de Protección de Datos Personales.

Consultar Ley N.º 21.719 en la Biblioteca del Congreso Nacional

BioBioChile: “¿Se puede vender por WhatsApp? Qué cambia para las pymes con la Ley de Protección de Datos Personales”, publicado el 14 de agosto de 2026.

Leer artículo de BioBioChile