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Relatos breves sobre emprender

Conocí a Martín en un asado.
Me dijo que tenía la idea perfecta.
Ya estaba desarrollando una app para venderla.
No tenía tan claro a quién, pero eso se podía ver más adelante.
La app mezclaba bienestar, clima, pasos y ánimo.
Semanas después me escribió.
Había hablado con varias personas y la cosa no era tan clara.
A algunos les parecía interesante, pero nadie la necesitaba.
La app funcionaba, pero no resolvía nada concreto.
A veces pasa eso.
Uno se entusiasma con la idea y recién después se pregunta si había un problema real.
No fue fracaso, solo aprendizaje incómodo igual.